viernes, 1 de diciembre de 2017

DEL HILO AL OVILLO

Año 1587. Aquel muchacho ya era popular en la aldea por una peculiar curiosidad, su piel era capaz de soportar temperaturas extremas. Ello daba para mucha chanza y divertimento pero los servidores del Santo Oficio atribuyeron al fenómeno alguna influencia del maligno. Por evitar males mayores, el chico se unió a un grupo de juglares y titiriteros trashumantes y puso leguas de por medio. Al principio echaba una mano en cualquier cosa, pero no tardó en ofrecer su propia actuación en la que retaba a los más osados entre los lugareños a resistir más que él en calderos de agua hirviendo o cubiertos de un grueso manto de nieve. Por las apuestas que cruzaba, pronto se hizo con una considerable fortuna. Un buen día, cuando ya se le consideraba invulnerable e inmortal, el joven desapareció y nunca más se volvió a saber de él.


Año 1972. Un empresario desconocido descubre, fabrica y comercializa un tejido resistente a elevadas y bajas temperaturas. Nada se sabe del origen del capital que ha posibilitado tan importante inversión, por lo que la UDEF emprende indagaciones. El nombre del producto les lleva a investigar a un extraño personaje del siglo XVI, un tal Doménico Neoprenus.


(Relato presentado al concurso del blog Esta Noche Te Cuento. Tema: Seres mágicos).